Básicamente las tintas textiles se dividen en 2 tipos: los plastisoles y las de base agua.
Las tintas plastisoles tienen como base pvc; como su nombre lo indica, tienen el aspecto de plástico sobre la tela. La tinta plastisol cubre la tela, se ve muy bien en pequeños diseños pero en estampados muy grandes parece como un pedazo de plástico pegado a la playera. Para su secado requiere calor, no seca nunca al aire, por eso son muy útiles para estampar en grandes cantidades, pues nunca se secará en el marco y después de mucho tiempo puedes seguir imprimiendo con un marco que se te haya olvidado limpiar. También sirve muy bien en la cuatricomía y es muy fácil mezclar los colores.
Las tintas de base agua, como su nombre lo indica, tienen agua como base. Estas tintas parecen pintar la tela, no se ven como plástico sobre la tela; se ven más suaves que las plastisoles. Secan con el aire, y después puede aplicárseles calor para que se adhieran perfectamente a la tela. El problema con estas tintas es que se secan muy rápido sobre el marco y tapan fácilmente la malla, así que hay que lavar el marco con cierta regularidad. Pero son útiles para pequeñas cantidades, cuando queremos hacer diseños únicos y experimentar con los colores y las texturas.
A mí en particular me gusta más como se ven las plastisoles, y son más fáciles de manejar en el marco, pero las tintas acuosas son más fáciles de curar y casi siempre duran más en la tela, por eso no recomiendo alguna; cada tinta tiene sus características, sus usos y procesos que las hacen más o menos útiles para cada trabajo que hagamos. Por eso, como dije desde el principio, hay que evaluar el trabajo antes de empezar y elegir la tinta más adecuada para cada trabajo.

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